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Cuando las relaciones agotan más de lo que suman

Terapia de relaciones en Bilbao y online

Hay personas que funcionan bien en casi todo menos en lo que más les importa. Se manejan en el trabajo, con los amigos, con la familia — y en cuanto aparece un vínculo cercano, se repite el mismo patrón una y otra vez.

Las relaciones son el sitio donde más se nota lo que traemos aprendido, y también donde más se puede cambiar. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y esto es lo que trabajo cuando alguien viene por este motivo.

Cuando el problema no es una persona, sino el vínculo

Es muy fácil contarse la historia como si hubiera un culpable: o la otra persona es imposible, o una misma es la que falla. En consulta casi nunca es así.

Lo que suele haber es un patrón que se repite, un baile en el que cada uno pone su parte sin darse cuenta. Por eso cambiar de pareja no siempre cambia nada: si el patrón no se toca, vuelve a montarse con la siguiente persona.

Dependencia emocional

Cuando tu bienestar depende por completo de cómo esté la otra persona o de si te está dando muestras de que sigue ahí. Suele venir acompañado de necesidad de contacto constante, de celos que agotan y de la sensación de no saber quién eres cuando estás sola.

No es falta de carácter. Detrás casi siempre hay un miedo aprendido mucho antes de esta relación, y por eso no se arregla con fuerza de voluntad.

Miedo al abandono

El temor a que te dejen, incluso sin motivo real, que hace que estés permanentemente pendiente de señales. Lleva a dos sitios: o a agarrarse mucho, o a irse antes de que te vayan. Los dos duelen y los dos alejan justo lo que quieres conservar.

Relaciones que hacen daño

Relaciones donde te anulan, donde te hacen dudar de lo que ves, donde acabas pidiendo perdón por cosas que no has hecho. Muchas veces desde fuera se ve claro y desde dentro no, porque el desgaste ha sido lento.

Aquí el trabajo no es convencerte de nada. Es que recuperes criterio propio para poder decidir tú, con la cabeza clara y sin que nadie decida por ti.

Terapia de pareja

Cuando la relación merece la pena pero la convivencia se ha vuelto una sucesión de discusiones, silencios o reproches. En terapia de pareja se trabaja con los dos en sesión: se ve el patrón en directo, se para y se practica otra forma de hablarse.

También se trabajan situaciones concretas como una infidelidad, la falta de deseo, los conflictos que se repiten siempre igual o la sensación de haberse convertido en compañeros de piso.

Rupturas y separaciones

A veces la terapia no sirve para seguir juntos, sino para separarse bien. Sobre todo cuando hay hijos de por medio y vais a seguir siendo familia aunque ya no seáis pareja.

Y también existe el trabajo individual después: cerrar el duelo de una relación, entender qué pasó y no arrastrarlo a la siguiente.

Cómo se trabaja en consulta

  1. Ver el patrón. Qué se repite, en qué momento se activa y qué papel juegas tú dentro de él. Mientras el patrón es invisible, no se puede tocar.
  2. Entender de dónde viene. Casi siempre hay un aprendizaje anterior: cómo se quería en tu casa, qué aprendiste que había que hacer para que no te dejaran.
  3. Trabajar los límites. Decir que no, pedir lo que necesitas, sostener el malestar cuando la otra persona se enfada. Esto es lo que más cuesta y lo que más cambia las cosas.
  4. Recuperar tu vida propia. Que la relación sea una parte importante de tu vida, no el sitio donde vive entera.
  5. Consolidar. Que lo aprendido aguante también cuando la relación va bien, que es cuando se suele soltar.

Puedo venir sola aunque el problema sea de pareja

Sí, y es mucho más frecuente de lo que se piensa. No hace falta que venga la otra persona, ni que quiera venir. Trabajando tu parte del patrón cambian muchas cosas, incluida la forma en que responde quien tienes enfrente.

Lo que no se puede hacer es terapia de pareja con uno solo presente. Si lo que buscáis es trabajar la relación en sí, tenéis que venir los dos.

Dar el primer paso

La primera sesión sirve para contarme qué está pasando y para ver si puedo ayudarte. Sin compromiso de seguir.

Preguntas frecuentes

¿Y si mi pareja no quiere venir? +

Vienes tú. Se trabaja tu parte del patrón, tus límites y tus decisiones. Muchas personas empiezan así y la relación cambia igualmente, porque cuando uno deja de bailar, la música se para.

¿Vais a decirme que lo deje? +

No. Mi trabajo no es decidir por ti ni empujarte en una dirección. Es que veas con claridad qué está pasando y qué quieres hacer con ello, y acompañarte en lo que decidas.

¿Sirve si la relación ya ha terminado? +

Sí. Cerrar bien una ruptura, entender qué ocurrió y no arrastrarlo a la siguiente relación es uno de los motivos de consulta más frecuentes.

¿Es lo mismo terapia de pareja que terapia individual de relaciones? +

No. En terapia de pareja el paciente es la relación y venís los dos. En la individual trabajamos contigo: cómo te vinculas, qué repites y qué necesitas cambiar, estés con quien estés.

Lo relacional casi nunca viene solo. Si además te reconoces en cómo te hablas a ti misma o en vivir en alerta constante, échale un vistazo a la terapia para la autoestima y a la terapia para la ansiedad.